Admira a Juancho Rois, aquel que tocó con Oñate y Diomedes Díaz y murió un día de noviembre de 1994, cuando Gregorio no había nacido. Aun así no le faltan pantalones para afirmar que la versión que el músico hizo de Lucero espiritual es su interpretación preferida.
Este año, nadie en la tarima principal del festival frente al Mar Caribe mencionó a MX. Marcos Sabino no ganó como mejor cantante y Gregorio tampoco se quedó con el reconocimiento al mejor acordeonero, pero en Riohacha está viva la sensación de que ese día llegará pronto. Ambos son dignos herederos de Francisco el Hombre, una dinastía unida, más que por la sangre, por la música. el tiempo
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